Los investigadores del caso Carioca no descartan que el objetivo sea destruir pruebas
- la voz 30/8/2010
El nuevo incendio fue detectado ayer en torno a las doce de la mañana. Se trata de la tercera vez que los bomberos y las fuerzas de seguridad han de movilizarse para sofocar las llamas originadas en el establecimiento en el plazo de poco más de mes y medio.
Al igual que había sucedido en las ocasiones anteriores, fue un vecino de la zona quien vio salir humo del interior del club y dio aviso a los servicios de emergencia. Los bomberos, que tienen su sede prácticamente enfrente del local destinado durante muchos años a burdel, desplazaron un camión aljibe y una dotación de cinco hombres con el sargento responsable del servicio al frente. También fue movilizada una patrulla de la Policía de Barrio de la Policía Local y otra de la Policía Nacional.
Esta vez el incendio no revestía la espectacularidad de los dos anteriores, sin embargo los bomberos se toparon con que el percance no dejaba de ser peligroso, puesto que en el lugar donde los incendiarios prendieron fuego había una bombona de butano. Estaba vacía, pero posiblemente quien llevó a cabo la acción pretendía que reventase con el calor y que la onda expansiva alcanzase a la habitación de las calderas de la calefacción. Quizás no sabía el incendiario que el recipiente metálico del gas tiene un sistema de seguridad que se activa en este tipo de casos, como así explicó el sargento de los bomberos, José Cedrón.
El autor o los autores del incendio querían destrozar la parte trasera del establecimiento, que todavía permanece intacta después de tanta actividad incendiaria. Para ello acumularon varios colchones en una habitación de la planta baja, próxima a una de las entradas y en el camino hacia la barra, y supuestamente colocaron intencionadamente la bombona. El recipiente fue posteriormente analizado por la Policía Científica.
Mucho humo y tóxico
La combustión de los colchones motivó un humo espeso y muy tóxico. Todos los bomberos tuvieron que utilizar equipos autónomos de respiración para trabajar. En un primer momento procedieron a romper con mazas parte del tabique externo de la trasera del edificio para facilitar la evacuación de los gases generados y así poder trabajar con más facilidad. El hecho de que en las proximidades del establecimiento exista una boca de riego que funciona facilitó las tareas de extinción del fuego, que duraron algo más de media hora. En esta ocasión no fue preciso cortar uno de los carriles de la N-VI como así sucedió anteriormente.
Los motivos de los incendios en el Eros, precintado desde octubre del año pasado por orden de la jueza que dirige la operación Carioca, están siendo objeto de investigación. Tras el primer fuego, la jueza ordenó que otro de los clubes presuntamente implicados, el Queens, fuese vigilado día y noche para que no ocurriese algo parecido. Además, tan pronto pudo disponer de expertos en materia científica fue a una de las habitaciones y pidió al equipo que levantase hasta la pintura para hallar evidencias de la posible muerte en la misma de una empleada. Finalmente encontró hasta 11 posibles pruebas.
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