ABOGADOS LUCENSES COBRABAN 600 EUROS POR ACELERAR EL PAPELEO
La Voz 24/10/2010
Las investigaciones llevadas a cabo revelaron, según explicaron diversas fuentes, que Adán y los suyos pudieron contar con la colaboración de algunos abogados lucenses para la tramitación de las cuestiones burocráticas relacionadas con los permisos de residencia en España de las mujeres. Al parecer, los letrados cobraban unos 600 euros por cada mujer para acelerar todo el papeleo. En su momento, se investigó si los profesionales tenían alguna conexión con los puestos oficiales de Extranjería y se valían de ello para conseguir lo que por cauces normales no sería posible.
En ocasiones parece que la trama mafiosa también recurrió a curas para oficiar bodas que aseguraban los permisos de residencia a algunas mujeres. El control era prácticamente por todos los frentes. No hay que olvidar que tenían contactos en la comandancia de la Guardia Civil, en la comisaría de Policía, en la Policía Local, y no hay quien falta que asegure que hasta en instancias judiciales, aunque, que se sepa, no hay imputada ninguna persona relacionada con este sector.
Las pesquisas prosiguen, y en los últimos días, en el juzgado que se ocupa del caso, trataron de agilizar algunos aspectos para, de un momento a otro, levantar el secreto del sumario, pero solo de una parte. Parece que la jueza entiende que cierta documentación no puede ser puesta en conocimiento de los abogados por ahora, porque supondría desvelar algunos aspectos que pueden resultar interesantes para la investigación.
La Voz 24/10/2010
Las investigaciones llevadas a cabo revelaron, según explicaron diversas fuentes, que Adán y los suyos pudieron contar con la colaboración de algunos abogados lucenses para la tramitación de las cuestiones burocráticas relacionadas con los permisos de residencia en España de las mujeres. Al parecer, los letrados cobraban unos 600 euros por cada mujer para acelerar todo el papeleo. En su momento, se investigó si los profesionales tenían alguna conexión con los puestos oficiales de Extranjería y se valían de ello para conseguir lo que por cauces normales no sería posible.
En ocasiones parece que la trama mafiosa también recurrió a curas para oficiar bodas que aseguraban los permisos de residencia a algunas mujeres. El control era prácticamente por todos los frentes. No hay que olvidar que tenían contactos en la comandancia de la Guardia Civil, en la comisaría de Policía, en la Policía Local, y no hay quien falta que asegure que hasta en instancias judiciales, aunque, que se sepa, no hay imputada ninguna persona relacionada con este sector.
Las pesquisas prosiguen, y en los últimos días, en el juzgado que se ocupa del caso, trataron de agilizar algunos aspectos para, de un momento a otro, levantar el secreto del sumario, pero solo de una parte. Parece que la jueza entiende que cierta documentación no puede ser puesta en conocimiento de los abogados por ahora, porque supondría desvelar algunos aspectos que pueden resultar interesantes para la investigación.
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