NINGÚN ORGANISMO LLEGÓ A CERRAR O MULTAR AL EROS A PESAR DE QUE NUNCA TUVO LICENCIA
La permisividad con los clubes de alterne por parte de las autoridades levanta múltiples sospechas
7/8/2010 La voz
Establecimientos de alterne instalados en principalmente en los alrededores de Lugo, gozaban de privilegios especiales por parte de algunos organismos. No cumplían ningún tipo de normativa y, sin embargo, funcionaban con total normalidad. Negocios de otro tipo serían fulminantemente clausurados de no cumplir los requisitos que pasaban por alto los burdeles. Uno de los ejemplos claros de esta situación fue el club Eros de Garabolos. Nunca llegó a tener licencia, según indicaron fuentes de toda solvencia.
Todo apunta que los responsables de los establecimientos nocturnos que están siendo investigados dentro de la operación Carioca no solo tenían privilegios de las fuerzas y cuerpos de seguridad. Los locales, en muchos casos, no reunían medidas de seguridad o las que tenían eran muy deficientes. Algunos ni tan siquiera tenían salidas de emergencia, ni estaban a la vista los extintores que son obligatorios en los locales públicos.
Por un lado, guardias y policías hacían la vista gorda en cuanto a la situación de alguna de las mujeres y, por otro, otros organismos no efectuaban controles y si los hacían no trascendió que se hubieran adoptado medidas que garantizasen la seguridad de las personas que acudían como clientes o las que estaban en el interior de las dependencias.
Diversas fuentes aseguraron que en el local del Eros ni tan siquiera podría funcionar una barra americana porque no tenía autorización para ello. Tampoco había licencia de actividad, de acuerdo con los datos que recabados en los últimos días.
Estos detalles no se le escapan, según algunas fuentes, ni a la jueza ni tampoco a los investigadores, sin embargo tienen tantos frentes abiertos que el cerrarlos les supone muchas horas de trabajo y, posiblemente, se tarden meses en conocer decisiones sobre el particular.
Algunos empresarios con negocios de hostelería que nada tienen que ver con los clubes de alterne dijeron que la normativa suele ser muy estricta con ellos. «Simplemente por non ter unha saída de gases cunhas dimensións reglamentarias, pódenche pechar o local. No caso dos burdeles no sucedía absolutamente nada. ¿Quen plantexa hoxendía abrir un negocio sen medidas de seguridade en canto os lumes incluindo a existencia de portas de emerxencia? Pois nos clubes non había nada de iso e funcionaban co beneplácito oficial», explicó un empresario que tiene dos establecimientos en la ciudad.
La permisividad con los clubes de alterne por parte de las autoridades levanta múltiples sospechas
7/8/2010 La voz
Establecimientos de alterne instalados en principalmente en los alrededores de Lugo, gozaban de privilegios especiales por parte de algunos organismos. No cumplían ningún tipo de normativa y, sin embargo, funcionaban con total normalidad. Negocios de otro tipo serían fulminantemente clausurados de no cumplir los requisitos que pasaban por alto los burdeles. Uno de los ejemplos claros de esta situación fue el club Eros de Garabolos. Nunca llegó a tener licencia, según indicaron fuentes de toda solvencia.
Todo apunta que los responsables de los establecimientos nocturnos que están siendo investigados dentro de la operación Carioca no solo tenían privilegios de las fuerzas y cuerpos de seguridad. Los locales, en muchos casos, no reunían medidas de seguridad o las que tenían eran muy deficientes. Algunos ni tan siquiera tenían salidas de emergencia, ni estaban a la vista los extintores que son obligatorios en los locales públicos.
Por un lado, guardias y policías hacían la vista gorda en cuanto a la situación de alguna de las mujeres y, por otro, otros organismos no efectuaban controles y si los hacían no trascendió que se hubieran adoptado medidas que garantizasen la seguridad de las personas que acudían como clientes o las que estaban en el interior de las dependencias.
Diversas fuentes aseguraron que en el local del Eros ni tan siquiera podría funcionar una barra americana porque no tenía autorización para ello. Tampoco había licencia de actividad, de acuerdo con los datos que recabados en los últimos días.
Estos detalles no se le escapan, según algunas fuentes, ni a la jueza ni tampoco a los investigadores, sin embargo tienen tantos frentes abiertos que el cerrarlos les supone muchas horas de trabajo y, posiblemente, se tarden meses en conocer decisiones sobre el particular.
Algunos empresarios con negocios de hostelería que nada tienen que ver con los clubes de alterne dijeron que la normativa suele ser muy estricta con ellos. «Simplemente por non ter unha saída de gases cunhas dimensións reglamentarias, pódenche pechar o local. No caso dos burdeles no sucedía absolutamente nada. ¿Quen plantexa hoxendía abrir un negocio sen medidas de seguridade en canto os lumes incluindo a existencia de portas de emerxencia? Pois nos clubes non había nada de iso e funcionaban co beneplácito oficial», explicó un empresario que tiene dos establecimientos en la ciudad.
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